El cliente de hoy no perdona

Normalmente, se cree que el consumidor, o mejor dicho "casero" (en una forma más criolla), deja de acudir a nuestro negocio o deja de adquirir nuestro producto por culpa de la competencia. Pero no es así; normalmente debemos considerar al consumidor como una persona "despiadada", "insensible" y "desleal". Hay muchos detalles que invitan a la propia persona a abandonar su fanatismo por alguna marca o porducto especial: desde una mala envoltura, hasta la negativa de devolverle su dinero, puede invitarlos a ir hacia la competencia por decisión propia. Más aún, cuando los consumidores no optan por debatir con otros acerca de lo bien o mal que hace una marca para atraer su atención, son muy pocos los que debaten públicamente su malestar o su satisfacción con un producto o servicio determinado. Esto complica los estudios de mercado, ya que las preferencias se ocultan al estudio masivo y se tendría que optar por otras alternativas como: encuestas escritas u online, preguntas acerca de como sintió el trato en el establecimiento, etc. Así que antes de negar una devolución o preferir una producción más barata, deténgase a pesar en cuantos de sus "caseros" lo podrían "abandonar" y a loa larga hacer que su producto o servicio se devalue.